SEGURIDAD CIUDADANA
Más uniformes contra los cacos
«Seguir defendiendo que Bilbao es una ciudad segura es engañarnos a nosotros mismos», afirma el portavoz de un sindicato policial
El aumento de los robos en Bilbao dispara la alarma. Sectores afectados piden mayor presencia policial en la calle
31.01.10 - 03:01 - AINHOA DE LAS HERAS | BILBAO.
Agentes de la Policía Municipal de Bilbao reducen
a un presunto ladrón. :: LUIS CALABOR
Bilbao registra cada día al menos 28 robos, según la memoria de la Policía Municipal correspondiente a 2009, sin contar los datos de la Ertzaintza. Esta cifra, la más alta de la última década, supone un incremento del 27% en los delitos contra el patrimonio con respecto al año anterior, lo que ha hecho saltar todas las alarmas en una ciudad acostumbrada a disfrutar de estadísticas benévolas de criminalidad, más propias de un pueblo que de una metrópoli.
El concejal de Seguridad Ciudadana, Eduardo Maiz, atribuye el repunte de esta delincuencia menor a la tan traída crisis económica. El edil aseguraba tras dar a conocer el demoledor balance del pasado ejercicio que «no necesitamos más Policía», alegando que el ratio de agentes por cada mil habitantes es de 2,4, algo superior a la media de otras capitales. Sectores sensibles como asociaciones de vecinos, comerciantes, sindicatos policiales y el juez decano de Bilbao coinciden, sin embargo, en reclamar más uniformes en la calle como medida de urgencia para intentar frenar a los cacos.
Mientras, el Gobierno central trabaja en una posible reforma legislativa para que los jueces puedan aplicar órdenes de alejamiento contra delincuentes habituales, como los descuideros, que invaden las zonas más turísticas y comerciales de las grandes ciudades. De esta forma, si estos sirleros vuelven a actuar, estarían cometiendo un delito de quebrantamiento de condena.
De los 1.600 detenidos por la Policía Municipal el último año, sólo 51 ingresaron en la cárcel. El juez decano de Bilbao, Alfonso González Guija, que prefiere rehuir la polémica, admite que «es evidente que el ciudadano percibe que se vuelve a una situación del pasado, cuando la prisión provisional no se aplicaba». En su opinión, el ingreso preventivo en un centro penitenciario «no es la panacea», y «se aplica cuando se tiene que aplicar».
Guija defiende la «profesionalidad» de sus colegas. «Creo que los jueces de instrucción de Bilbao no son hermanitas de la caridad», proclama. El máximo representante de los magistrados bilbaínos recuerda, no obstante, que para privar de libertad a una persona antes de juzgarla se tienen que dar una serie de requisitos. «Si no existen, el juez no se los puede inventar». Entre ellos, que haya «indicios claros de responsabilidad», que se trate de un «delito grave y conlleve una pena importante» y que se dé «riesgo de fuga o de destrucción de pruebas». Advierte de que la «alarma social» ya no figura entre esas condiciones desde las últimas reformas pese a la extendida creencia social contraria. Mientras, se ha introducido un nuevo factor, la «reincidencia», «para prevenir que no se vuelvan a cometer más delitos». Pero, si una persona ha sido detenida varias veces pero no condenada, «los jueces no la pueden emplear sin más».
Por su experiencia durante años como juez de instrucción, Guija entiende que «el robo con violencia es uno de los considerados delitos graves», y cree que cuando no se envía a prisión es porque el magistrado alberga «dudas de que acabe en una sentencia condenatoria».
Los juicios rápidos nacieron con la «filosofía» de reducir la multirreincidencia en delitos menores cuya pena no excediera de los tres años de cárcel. Sin embargo, se dan casos de delincuentes condenados que siguen en la calle porque se han acogido a una «medida alternativa» como, por ejemplo, la sustitución de la pena por un tratamiento de desintoxicación. «Nuestro sistema de ejecución de la pena hace aguas», admite Guija. A su juicio, la solución desde el punto de vista judicial pasa «por que no tengamos fallos», por «mejorar la legislación en materia de ejecución de sentencias y revisar los tipos penales».
No obstante, el juez decano sostiene que «la experiencia demuestra que la prevención del delito sólo se consigue con presencia policial, con más Policía en una palabra». Respecto a la crisis como causa de la delincuencia, Guija confirma que se ha producido un aumento «sustancial» de los delitos contra el patrimonio, aunque duda de que haya crecido el conocido como «hurto famélico», el robo al descuido de alimentos o productos de primera necesidad.
Los dos distritos de Bilbao en los que más han crecido, con diferencia, los robos con fuerza, con violencia y en vehículos y los hurtos son el 5 y el 6; esto es, Ibaiondo, que incluye el Casco Viejo, Bilbao La Vieja, San Francisco y Miribilla, por un lado; y la zona centro, Abando e Indautxu, por otra. Se trata de las principales zonas comerciales de la ciudad. Los residentes en estos barrios asumen que la actividad económica «atrae a mucho descuidero», aunque en los últimos tiempos les preocupa la oleada de robos violentos. Las dos áreas más castigadas del Casco Viejo son la zona alta de Iturribide, en los alrededores de las escaleras de Maristas, «de hormigón y que facilitan la ocultación», y La Ribera. Los vecinos han pedido a la Policía Municipal que extienda el dispositivo especial de los fines de semana a esta zona, aunque por el momento no han obtenido respuesta.
El pasado fin de semana se produjeron dos asaltos con navaja a jóvenes que hacían botellón, a los que les sustrajeron el dinero y los teléfonos móviles. Días antes, un hostelero sufrió un atraco en el que el ladrón le cortó en una oreja con un cutter; tuvo que ser sometido a una operación de tres horas de duración. «La gente está muy enfadada, exaltada, no sabemos lo que puede pasar», advierte Javier Rodríguez, portavoz de la asociación de vecinos Bihotzean.
Los residentes atribuyen la oleada de robos a un «grupo duro de magrebíes que se juntan en la plaza Unamuno, consumen hachís de forma ostentosa y campan a sus anchas»; sobre todo, los fines de semana. «No somos Torquemada, pero en un espacio público nos tenemos que comportar», afirma Rodríguez. La asociación se ha puesto en contacto con el imán de la mezquita de la calle Fika para intentar buscar una salida. «Ellos también están muy preocupados, son los más afectados porque temen que se les meta en el mismo saco», explica.
La plantilla de la Policía Municipal de Bilbao cuenta con 780 agentes. Estaba prevista una nueva convocatoria de 40 plazas para este año 2010, pero el Ayuntamiento decidió aplazarla por falta de presupuesto. «No tenemos tanta escasez (de efectivos) como hace siete u ocho años, pero creemos que sería necesaria una oposición de 40 nuevos agentes este año y otros 40 el próximo, para compensar las jubilaciones», opina un portavoz de ELA, sindicato mayoritario en el cuerpo.
El responsable de la central admite que «no hay varitas mágicas» para solucionar el incremento de la pequeña delincuencia -hurtos y robos menores-, que generan gran alarma social. Detrás, a su juicio, subyace «un choque de culturas». «Hay gente que recurre al hurto para buscarse la vida», explica en referencia a que el 64% de los 1.600 detenidos el pasado año era de origen extranjero.
Una de las soluciones que propone ELA pasa por «revisar» los dispositivos policiales o puntos fijos que se establecieron en 2005 a raíz de las fuertes quejas vecinales en puntos como Deusto, San Francisco o el Casco Viejo. «Llevan muchos años, restan recursos y tal vez son más necesarios en otros lugares donde se están registrando hurtos y robos», valora. La central reclama a la concejalía de Seguridad Ciudadana y a los responsables de la guardia urbana que «amplíen los cauces de comunicación» y cuenten «con la opinión y las ideas de los agentes de base y los mandos intermedios». «Al fin y a la postre, es el policía el que está en contacto con el ciudadano y con el delincuente».
ELA destaca la «profesionalidad» de los agentes locales, que en 2009 aumentaron un 33% el número de identificaciones de sospechosos, y también las detenciones.
«El 60% de los policías municipales estamos a las puertas de la jubilación. De ahora en adelante vamos a ser policías muy mayores y habrá un aluvión de bajas por retiros», advierte Ignacio Garrido, portavoz del Sindicato Vasco de Policía y Emergencias (SVPE), con representación en la guardia urbana bilbaína. En su opinión, habría que «repoblar el panorama policial», aunque el Ayuntamiento «no tiene intención de hacerlo». Critica que el Consistorio quiera «sustituir a la Administración por empresas privadas», ya que, mientras pospone una oposición de 40 plazas de la Policía Municipal, contrata a 40 empleados de seguridad para, entre otras funciones, «vigilar una comisaría de Policía como la de Colón de Larreategui».
El sindicalista explica el aumento de los robos por el 'efecto llamada'. «Los delincuentes se asientan en un territorio y atraen a gente de la misma condición y expectativas», apunta. Seguir defendiendo que Bilbao «es un sitio seguro es engañarnos a nosotros mismos». Su previsión de futuro no resulta muy halagüeña: «esto va a aumentar de forma exponencial, va a ir a peor».
El portavoz del SVPE cree que la solución pasa por establecer «medidas sociopolíticas» que impidan que los ladrones «consideren rentable seguir delinquiendo», y que no reciban «ninguna ventaja de la sociedad». En su opinión, «la gente no entiende que se detenga a un individuo por tercera vez, que tenga una orden de expulsión, haya estado en la cárcel por tráfico de drogas y aun así reciba una subvención y le hayan concedido permiso de trabajo y residencia». Comprende, no obstante, que los jueces sean «precavidos» al aplicar la prisión preventiva, una «medida extrema que se toma antes de juzgarle». «Por romper el cristal de un coche o robar un bolso no se puede meter a nadie en la cárcel», asume.
El juez decano cree que no ha crecido el «hurto famélico», de productos básicos
Un hostelero del Casco Viejo sufrió un corte con un cutter en la oreja por parte de un ladrón
Policías proponen «revisar» los dispositivos establecidos en 2005
a.delasheras@diario-elcorreo.com
Artículo del CorreoDigital